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La Haya
Cuando piensas en viajar a los Holanda, probablemente la primera ciudad que te venga a la mente sea Amsterdam. Aunque es la capital del Reino de los Países Bajos, la sede de gobierno es Den Haag, más conocido como La Haya, o The Hague, para los lectores de habla inglesa. La Haya, ubicada en la provincia de Holanda del Sur, es un majestuoso lugar para visitar, lleno de palacios, mansiones, embajadas, verdes bulevares y parques, prestigiosos museos y galerías de arte, con vida nocturna palpitante y, por supuesto, el Parlamento de los Países Bajos.
Situado cerca del Mar del Norte, ofrece unas amplias playas, perfectas para tomar el sol y asistir a los acontecimientos que se celebran varias veces al año en el cercano Balneario de Scheveningen. Desde fuegos artificiales a la North Sea Jazz Festival, pasando por los turistas que van exclusivamente de pesca hasta el Sea Life Center, La Haya ofrece siempre algo para todos.
Creo que una de las cosas que más me llamó la atención de esta ciudad fue la gran cantidad de museos, que son alrededor de 30, entre los que se encuentra el Mauritshuis, con una colección de las obras maestras de la Edad de Oro holandés, incluidas las pinturas de Vermeer, Rembrandt y Potter. El Gemeentemuseum exhibe una extensa colección de arte moderno, mientras que el Panorama Mesdag es una pieza única de arte en sí: una pintura cilíndrica de más de 14 metros de altura y 120 metros de circunferencia.
Al llegar me alojé en el NH Den Haas, con una ubicación inigualable – a poca distancia del centro de la ciudad, del balneario de Scheveningen y de la pintoresca ciudad de Delft – y con una característica especial: que aceptan mascotas. Fue así como pude disfrutar de esta encantadora ciudad junto a Mappi, mi perro labrador.
La Haya puede dividirse en términos generales en la Ciudad Nueva, Ciudad Vieja y las zonas periféricas, que incluyen Scheveningen y Delft. La Ciudad Nueva gira en torno a la estación del ferrocarril y su mayor atracción es su arquitectura futurista.
El centro de la Ciudad Vieja está en Binnenhof con su Parlamento y el lago Hofvijver. Enfrente de este se encuentra Binnenstadt, el corazón de la ciudad, con un apretado grupo de calles peatonales atestadas de plazas, bares y restaurantes.
Si te apetece deambular por La Haya, descubrirás que hay tesoros escondidos en cada rincón de la ciudad. Uno de ellos son los grandes mercados al aire libre, celebrados durante la semana, donde se vende literalmente de todo, desde ropa hasta plantas y pinturas. Otro lugar que vale la pena visitar es el centro comercial en Rijswijk, que ofrece una maravillosa mezcla de tiendas importantes y pequeñas boutiques.
Al igual que Amsterdam, La Haya ofrece a los visitantes una buena selección de bares y restaurantes, con terrazas al aire libre cuando el tiempo lo permite. Si deseas probar cocina tradicional holandesa, te recomiendo el restaurante Boterwaag, en el centro de la ciudad. Pero si quieres probar la novedosa cocina fusión pero con un toque holandés, no puedes dejar de ir al restaurante Puck. Una vez allí prueba la pechuga de pato salteada con patatas al horno, repollo Napa y jarabe de arce; te sorprenderá.
La Haya cuenta también con una variada vida nocturna, que sigue las últimas tendencias y cambios, al igual que cualquier importante ciudad europea. A la hora de divertirte cuentas con múltiples opciones, desde ir a escuchar música clásica a Dr Anton Philipszaal o blues en De Sax, ir al cine, a un bar, a bailar en una micro-cervecería como: la Fiddler; todos en el centro de la ciudad. Si disfrutas de la emoción de un casino, visita el Holland Casino Scheveningen y prueba tu suerte!
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